Vanessa Ittusaca

Nací en Lima en 1979, donde viví hasta los 20 años. A partir de entonces me traslade a Europa.
Actualmente resido en Barcelona, España. Mis mayores pasiones son los viajes, las culturas, la naturaleza, la cual incluye a las personas y el trabajo corporal, siendo este último una de mis mayores inspiraciones en la vida.
Graduada en Relaciones Laborales en la UB. Exploré el mundo del teatro en El Colegio de Teatro de Barcelona, entre otras escuelas. Me inicie en la práctica de las artes marciales Japonesas (Aikido, Katori Shinto Ryu) y Chinas (Choi lee fut, taichi y chi-kung terapéutico de la Familia Luohan). Certificada como Coach profesional por la Pontificia Universidad Católica del Perú , lo cual compagino con mi incursión, desde hace tres años, en la práctica de La Comunicación no Violenta o comunicación empática de Marshal Rosemberg y la práctica del método Alba Emoting de Susana Bloch. Hace un tiempo, inicie una nueva aventura de exploración, investigación y experimentación con la danza de improvisación por contacto, disfrutando, de la gravedad, el suelo y otras alturas, el peso, el equilibrio y el desequilibrio, el centro, la espiralidad y circularidad, la escucha, el contacto, en otras palabras, de la vida misma.
Mi intención es dar y compartir aquello que sirva y aporte en la vida de otros seres humanos y estar en contínua conexión con la vida.

Julissa Ittusaca

Soy amante del mar, las estrellas y el cielo profundo. Admiro a los animales y a los niños, son parte de mi inspiración.
Nací en Lima en 1976. Mujer, hija, hermana y amiga. Desde niña muy curiosa y exploradora de la naturaleza, asombrada de la maravilla del ser humano, su cuerpo, su comportamiento individual y colectivo.
Me gradué de Licenciada en Psicología en el año 2005, en la Universidad Nacional Federico Villarreal, iniciando así mi búsqueda por el entendimiento del comportamiento humano. Me inicié realizando estimulación temprana a niños y en comunidades haciendo diagnósticos e intervenciones para mejorar las relaciones comunitarias. Luego me interesé por las organizaciones industriales donde conservo 7 años de experiencia trabajando con personas,
aportando herramientas para mejorar las relaciones humanas. En el rubro organizacional, adquirí varias especializaciones como la de Gestión de Recursos Humanos, Implementación de Sistemas de gestión de calidad, seguridad y salud ocupacional y seguridad basada en el comportamiento.
Me considero una gran buscadora, pues a pesar de mis estudios no lograba comprender el origen del dolor humano cuyas consecuencias se reflejaban en todas las personas con las que trabajaba, incluso en mi persona. Es en esta búsqueda en la que me encuentro con el coaching y decido realizar la formación de coaching ontológico en la pontificia Universidad Católica del Perú,
certificándome como coach profesional en el año 2012, proceso del que salí con una mirada diferente de la vida y del ser humano y muy entusiasmada con conocer más acerca del mundo emocional de las personas.
No conforme con ello, quise profundizar y llegar a las raíces de los orígenes del ser humano, es cuando decido cursar el magister de Biología-cultural con el Doctor Humberto Maturana y la epistemóloga Ximena Dávila, en el año 2013, en la Universidad Mayor de Santiago y la Escuela Matriztica, encuentros que han llenado mi ser de entusiasmo, curiosidad, me han mostrado que el conocimiento esta en uno mismo, solo hay que mirarlo, me han llenado de tranquilidad y
armonía con mi vivir.
A la par, en mi afán de profundizar en mi mundo emocional hice un curso intensivo de Alba Emoting, el cual me permitió mirar de cerca mis emociones y reflexionar acerca de mis movimientos y mi corporalidad en mayor profundidad.
En la actualidad me dedico a administrar mi empresa, realizar talleres para el desarrollo de habilidades humanas, acompañamiento a equipos, personas; consultoría en organizaciones industriales.
Me siento agradecida y entusiasmada, con ganas de querer compartir todo lo que he aprendido y ponerlo al servicio de otros seres humanos como yo, ponerlo al servicio de mi país, generando alianzas y proyectos para el bienestar común, de una manera ética y responsable.
En este 2014 nace esta idea con Vanessa Ittusaca, mi hermana, con quien compartimos la intención de poner la humilde experiencia de nuestro vivir al servicio de otros seres humanos en el mundo.

SOLTAR, SOLTAR… SOLTAR ES AMAR

soltar

Los seres humanos estamos atravesando una etapa de la vida en la que estamos decidiendo ser libres, libres de todo aquello que no somos, para encontrarnos con aquello que somos y volver al origen de nuestro estado, a nuestro poder interior como seres divinos, es decir, estamos siendo conscientes de  todo aquello que no forma parte de nuestra naturaleza como hijos de la vida y el universo.

La vida está llena de sucesos que ocurren sin parar, es un devenir sobre el cual nosotros no tenemos control. Creer que tenemos el control de ello es casi como habernos encarcelado a nosotros mismos. El control nos gobierna a través de la emoción del miedo, y ese miedo aparece cuando buscamos esa perfección, esa satisfacción en nuestras vidas, aquello que creemos que nos falta, aquello que si tuviéramos, nos sentiríamos bien y contentos, y entonces, nos pasamos la vida buscando  “eso que falta” por todos lados y por todos los rincones hasta quedar exhaustos. Si no lo encontramos, aparece la frustración y la desesperanza, mientras que si lo encontramos y cubrimos nuestras expectativas, son tan solo momentáneas, porque en el momento en que tenemos cosas o inclusive personas, aparece el miedo a perder aquello que hemos conseguido. Si incluyo a las personas,  es por que cuando tenemos miedo de perderlas, se han convertido, como tales, en una necesidad en nuestras vidas.

Lo cierto es que nada es permanente en el universo, si no que todo está en constante movimiento y evolución. Entonces, descubro que el estado natural del hombre es no necesitar nada, o dicho de otra manera, sentir con el corazón, la confianza de que todo lo que necesita está aquí y ahora porque el universo así lo dispone. Así pues, fluir con lo que trae la vida es la naturaleza original del ser humano y fluir tiene que ver con soltar los miedos y soltar los miedos tiene que ver con valor y libertad. Nos es difícil soltar aquello que sostenemos con tanta fortaleza, porque si lo soltáramos, la amenaza que me produce miedo se haría realidad. Entonces me pregunto, ¿esa amenaza es realmente una amenaza o es un juego de mi mente? ¿Porqué el universo y la vida querrían traerme tanto sufrimiento y desdicha?. ¿No será que tienen un regalo para mi, no será que lo que ocurre es parte de la evolución de mi conciencia y parte de mi crecimiento espiritual?

Nuestro sufrimiento aparece cuando ponemos nombres y acompañamos de emociones a los acontecimientos de la vida, ya que al hacerlo nos desconectamos del sentido y del  propósito de la vida misma, de que la vida es generosa y tiene todo para nosotros y para nuestra evolución, sin ninguna excepción.

Cada experiencia lleva consigo un pack de aprendizaje, el pack evolutivo y este es individual, colectivo y universal, esto quiere decir, que cada uno está en su proceso evolutivo pero que cada proceso evolutivo es parte de un todo. Todos somos una unidad y evolucionamos juntos.

Soltar todo aquello que no nos permite ser nosotros mismos es hacernos cargo de nuestra vida y permitir entrar en nosotros ese ritmo fluido de la misma, para que esta pueda ser realmente vivida en toda su plenitud.

Ser conscientes, aceptar los miedos y mirarlos con humor o quitarles la gravedad y disfrutar del momento presente son cosas que nos están dirigiendo hacia una nueva vida… definitivamente una vida cada vez más simple.  Es cierto que hay una enorme sensación de vacío al soltar, al desprenderse, al quitar o vaciar, pero cuando dejamos que la vida haga su trabajo, confiamos en ella y nos dejamos llevar, nos convertimos en ese vacío y los miedos se diluyen, desaparecen. Este es uno de los desafíos de la humanidad, soltar los miedos para, sin lugar a dudas, dar paso al amor.

UBUNTU

ubuntuL

Un antropólogo estudiaba los hábitos y costumbres de una tribu en África, y porque siempre estaba rodeado de niños de la tribu, decidió hacer algo divertido entre ellos, lograron una buena porción de dulces en la ciudad y los pusieron todos en una canasta decorada con cinta y otros artículos, y luego colocaron la cesta debajo de un árbol.

Luego llamó a los niños dispuestos para el juego, cuando dijera “ahora” ellos deberían correr hasta aquel árbol y el primero en tomar la cesta sería el ganador y tendría el derecho a comerlos todos él solo.

Los niños fueron colocados en fila, esperando la señal.

Cuando dijo “¡Ahora!” Inmediatamente todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos hacia la cesta. Todos ellos se reunieron y comenzaron a dividir los dulces, y sentados en el suelo comían felices.

El antropólogo fue a su encuentro y preguntó indignado porqué habían ido todos juntos, si sólo uno pudo haber tenido toda la cesta.

Entonces fue cuando respondieron: “UBUNTU” “Cómo uno de nosotros podría ser feliz si todos los demás estuvieran tristes?”

“Ubuntu significa que “una persona es una persona solo a través de las otras personas”